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Saved by feidy
on July 17, 2009 at 10:33:49 am
 

Buen artículo, colgado el 20 nov 08

 

Fuente: 
 
17 noviembre de 2008
http://women.timesonline.co.uk/tol/life_and_style/women/the_way_we_live/article5158241.ece
 
 

Transición: preparándonos para el gran impacto

El cambio climático se nos echa encima y el petróleo se está agotando. ¿Se están acercando, de verdad, días oscuros para la humanidad? Si así fuera, un ejército creciente de héroes locales está decidido a convertirlo en nuestro mejor momento

En Sandpoint, Idaho - lugar de nacimiento de Sarah Palin, aunque ella no lo aprobaría – los residentes han preparado el jardín comunitario para hacer frente a su primer invierno y hay planes en curso para una planta local de biomasa.

 

 

 

En Bell, un distrito de Geelong, Victoria, Australia, están construyendo, en otros jardines, hornos de leña para pizzas y han negociado descuentos para comprar al por mayor, para los residentes locales, equipos de energía solar. También han plantado más de 150 árboles con intención de convertirse en "el área de frutales y nogales de Geelong ".

 

 

 

Considerados de forma aislada, estos bienintencionados esfuerzos comunitarios son elogiables, aunque todavía resulten insignificantes. Sin embargo Sandpoint y Bell son dos ejemplos de algo mucho mayor: las Iniciativas de Transición, un movimiento surgido hace apenas dos años que proclama tener la respuesta para una vida sostenible en un mundo sin petróleo.

 

 

En unas 700 ciudades y pueblos de todo el mundo, la Transición está en marcha, y a esta cifra se suman más comunidades cada día. La mayoría de grupos son “mulling” - hablan de Transición para conseguir engranarse a estos movimientos - pero ya hay 114 que lo han anunciado públicamente o que ya han empezado. 

 

Entre los que ya han empezado, 83 se encuentran en el Reino Unido, donde además hay 486 "mullers". En Lewes, en East Sussex, acaban de lanzar su propia moneda, la libra de Lewes, en un esfuerzo que pretende conseguir que los ciudadanos rechacen el Tesco y gasten su dinero en los comercios que sean propiamente locales.

 

El total de 8.500 billetes de una Libra que muestran en el reverso una hermosa imagen del castillo de Lewes, se agotó en 24 horas. El proyecto se vio un tanto diezmado a partir del momento en que los especuladores colgaron los billetes, para venderlos, en eBay.  

 

En su lanzamiento en Brixton (sur de Londres), la Iniciativa de Transición arrastró a 300 personas al ayuntamiento de Lambeth Town. Con caldo vegetariano como único combustible y debidamente protegidos por sus cascos y chalecos reflectantes, se dirigieron hacia allí a escuchar. "Este es un momento histórico", dijo desde el escenario el coordinador Ben Brangwyn: "Quizás dentro de algunos años la gente se preguntarán los unos a los otros: ¿estuviste allí?" Unas filas de asientos por debajo de mí, una mujer aullaba suavemente en señal de aprobación.

 

Incluso Ambridge, como los oyentes de "The Archers" [un programa de radio muy popular de la BBC] sabrán, ha jugado con la idea de la Transición. Ahora, dicen sus defensores, es la hora de que empecemos a pensar en ella nosotros mismos, porque podría hacer nuestro futuro mucho más confortable.

 

"En todos los aspectos - cada hora que paso despierto - esto ha tomado completamente el control sobre mi vida", dice Rob Hopkins, el inglés que comenzó todo esto y cuyo texto fundamental "El Manual de la Transición" (impreso en Cornualles en papel reciclado, 15000 copias vendidas desde mayo) está convirtiendo a muchísimos muy rápidamente.

 

Hopkins era un profesor en un "college" en Kinsale, (en el condado de Cork, Irlanda) cuando vio por primera vez el documental "The End of Suburbia" (El Fin de los Suburbios [Barrios Residenciales]) un documental sobre la noción del "peak oil" (cénit del petróleo). Dicho de manera sencilla, mientras que la oferta de petróleo mundial es finita, la demanda de éste crece continuamente y, en un momento todavía indeterminado pero que algunos creen que ya se ha alcanzado, la demanda superará a la oferta. No habrá suficente petróleo para todo, así que tendremos que pagar mucho más por lo que queda, o a prender a subsistir sin él. Como Hopkins dice en su libro: "El cambio climático dice que deberíamos cambiar, el cénit del petróleo dice que nos veremos obligados a cambiar." 

 

Desde que el primer pozo fue perforado por Edwin Deakin hace 159 años en Pensilvania, el petróleo ha revolucionado nuestras vidas. Tu cepillo de  dientes está hecho de petróleo, el coche y los vuelos de easyJet se mueven con petróleo y la comida barata de Gran Bretaña y el resto del mundo se reparten desde la granfa o la factoría a tu supermercado más próximo. Sin petróleo, se dio cuenta Hopkins, Kinsale tendría que ser un lugar muy diferente. Así que, ayudado por sus alumnos, ideó algo llamado "Plan para el Descenso Energético", una serie de medidas que la ciudad podría implementar para anticiparse al declive del suministro de petróleo. Entonces la ciudad tuvo un "momento eureka" y las adoptó como su política.

 

La clave para que tu ciudad sobreviva o prospere después del cénit del petróleo, mantiene Hopkins, es lo que los "transicionistas" denominan "resilencia" ["resilience" en inglés, algo parecido a "robustez"] y definen como "la capacidad para funcionar indefinidamente y vivir dentro de sus límites, y su capacidad para properar como consecuencia de actuar así".

 

Para llegar a ser "resilente", un pueblo o una ciudad pequeña o grande, necesita poder sostenerse en sus propios recursos tanto como sea posible: cuanta más comida, energía y otras necesidades puedas producir en tu área, menos dependes de las importaciones. Hopkins define la esencia de la Transición como la idea de que "el futuro con menos petróleo podría ser preferible al presente, pero sólo si se emplea la suficiente creatividad e imaginación en un momento suficinete mente temprano en el diseño de dicha transición".

 

También es obstinadamente positivo ante la perspectiva de un Armagedón y muy severo con los que no lo son: "El movimiento ecologista ha sido tremendamente iluso durante 40 años asumiendo que la manera de hacer que la gente cambie es proporcionarles información deprimente y alarmante", dice Hopkins "Seguir ese enfoque lo único que consigue es crear apatía, o alimentar una sensación de impotencia. En este momento de la Historia lo último que necesita la gente es sentirse impotente".

 

Hopkins se mudó a Devon y, en Septiembre de 2006, inició Transición Totnes, la primera iniciativa de transición del mundo. Desde entonces, los monitores de Transición Totnes Naresh Giangrande y Sophy Banks han impartido su curso de 3 días a más de 400 personas, algunas veces en Totnes pero más a menudo en las ciudades de sus voluntariosos alumnos. Este mes Giangrande irá a EEUU a dar una gira de 4 meses para entrenar a aún más gente quien afirma que "No nos sería posible entrenar a todos los que quieren ser recibir el curso, así que vamos a empezar por formar a los monitores".

 

Pese a su alcance global, el movimiento de la Transición tiene una sede muy modesta: un puñado de habitaciones que amenazan ruina encima de una óptica. A pesar de su reputación, la población de Totnes no consiste únicamente en hippies de clase media. Sí, hay muchos outlets de cristal de roca (oferta de crisis financiera: amatistas a mitad de precio) y una notable profusión de ponchos, dreadlocks, furgonetas VW y todo eso. Como estamos en Devon, también abundan los ancianos vestidos de beige, teterías con jugosos pasteles y, cuando llega la noche, jóvenes atruenan de arriba a abajo por la calle comercial en ropa de deporte y coches con el motor trucado. Lou Brown, de Transición Totnes calcula que hay casi 200 personas "realmente involucradas", mientras que los eventos del grupo atraen a muchas más. "Debe haber alguien que no haya oído hablar de nosotros", afirma, "los grupos ecologistas rara vez llegan a todo el mundo".

 

Ciertamente hay mucho tráfico en la ciudad. Hopkins, de 38 años, menciona a un reciente peregrino que llegó, sin previo aviso, desde Alemania: "Dijo que había venido hasta Totnes esperando encontrar un eco-Shangri-La y que estaba horrorizado al ver que aún teníamos coches". Pero aunque la dependencia del motor de combustión interna persiste en Totnes por el momento, la Transición está cambiando las cosas. Entre los primeros éxitos aparece un programa para compartir jardines, mediante (aquellos con jardines que no cultivan se asocian con personas sin jardín pero que quieren producir alimentos y ambas partes comparten los productos). La Guía de Alimentos de Totnes es un exhaustivo directorio de productores de alimentos en un radio de 5 millas de la ciudad: compra tu comida de estos productores y estarás minimizando el uso de petróleo. Un programa con un sobrenombre épico, El Gran Re-Educación, te enseña a fabricar tu propia pintura, tejer con materiales reciclados, dominar el uso de la escayola y hacer pacas de paja. Y una campaña para plantar nogales (que aparentemente producen de 7 a 11 toneladas de carbohidratos por hectárea) alrededor de la ciudad ha ido bien, aunque los primeros plantones sufrieron vandalismo ("el error fue plantarlos cerca de donde los adolescentes se juntan para emborracharse", afirma Hopkins).

 

La anécdota más conocida de la Transición, la moneda local, surgió cuando Hopkins vio una antigua libra de Totnes enmarcada en una pared: "pensé, ¿qué pasaría si imprimiésemos 300 como esta? La idea consiste en que si compras en las cadenas de tiendas con el dinero habitual, al cerrar esas tiendas el 80% del dinero (según New Economic Fundation) sale de tu ciudad. Si compras en un establecimiento local, esa proporción se invierte, el 80% del dinero se queda en la economía local y sólo un 20% sale fuera. Una moneda que no puede salir físicamente de la ciudad es una herramienta muy poderosa para que eso suceda". Diez mil libras de Totnes están en circulación y unos 70 negocios, desde "Roly's Fudge Pantry" hasta "Stoned Jewellers" anuncian que aceptan la moneda. Lewes ha imitado la iniciativa y hay planes para lanzar el "ladrillo de Brixton".

 

 

Las primeras iniciativas para elevar la resilencia de Totnes son fáciles de conseguir. Otras, como programas de compartir coches, requeriran más tiempo:  "

 

These initial schemes to raise the resilience of Totnes are comparatively easy to achieve. Others, such as car-sharing schemes, will take longer: “If you want to set up a locally owned and managed energy company which hooks up to wind turbines on the edge of town, well, by the time you get funding, planning permission and set up the company, that's seven years, probably,” says Hopkins.

The Transition Initiative sometimes appears like a well-intentioned, 21st-century version of The Good Life. As yet there is more talk than action - most of the groups in various countries that I contacted were still firmly at the planning stage. Slowly, though, people with more power are taking note. South Somerset District Council has come out in support of the movement, declaring its intention to become the world's first “Transition district”. This month a government climate-change fund in Scotland granted £184, 000 to a Transition group in Moray - and, surprisingly, The Transition Handbook popped up in joint fifth place, along with Barack Obama's autobiography, the new Robert Harris and John Prescott's My Story: Pulling No Punches, in a Waterstone's survey of MPs' summer holiday reads.

 

 

 

The concept of peak oil, like that of climate change, was widely pooh-poohed at first but is slowly gaining credence. Last week the International Energy Agency (IEA) estimated that to compensate for the depletion of existing oilfields and meet a projected rise in world demand from 85 million barrels a day in 2008 to 106 million in 2030, the world will have to find new production equal to the output of ten Saudi Arabias. Nobuo Tanaka, executive director of the IEA, said: “Current trends in energy supply and consumption are patently unsustainable environmentally, economically and socially. They can and must be altered.” Which reads like a line from The Transition Handbook.

Between 1939 and 1944, food imports to Britain halved - and the nation responded, nearly doubling domestic food production. Peak oil does not concentrate the popular imagination in quite the same way as Hitler did, but at least the Transitioners will be prepared when, as they predict, an energy crisis occurs.

 

 

 

 

In Hervey Bay, Queensland, Australia, people started readying themselves in June. Their two-year low-carbon diet is under way, they have met state Anna Bligh, the state premier, and are consulting on a Queensland Government report entitled Towards Oil Resilience. Bush tucker trees are to be planted around the city.

Maggie Johns, a Hervey Bay Transitioner, signed off her e-mail to me thus: “Before, it all seemed so futile. What was the good in changing a few light bulbs? There are ice-shelves breaking off, for goodness sake! But when you know that more and more towns are coming online with Transition, and each has an army of dedicated volunteers, it seems much more do-able.”

 

 

 

 

 

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